Hermosa Villa de Pampacolca Villa of Pampacolca view from Espiritu Santo

Libros: “LA CULTURA ANTIMPAMPA” “DISEÑO GRÁFICO ARCAICO”

 

Subtítulo: Arqueología Milenaria de Pampacolca      Testamento Histórico de Antimpampa, Perú en el sur Andino del Perú

Publicación:        Febrero 8, 2013                                                  Julio 31, 2014 

 

Maucallacta

 

Antimpampa:  

Un paso hacia lo más antiguo 

SECCION LITERARIA

Poemas, Cuentos, Historias, Leyendas 

 

   EL CHOQUEMARKA
( Rubén Lazarte Aragón)
 
! Lugar del oro fino !
andadura de antiguos
y nativos linajes,
cerro amado
por mi infancia.
 
Caminé sus faldas
en los veranos lluviosos
por angostos senderos
al filo del peligro,
trepaba sus alturas
con halo de misterio
y explorándolo todo.
 
En lo alto de una colina
había una vieja cruz
desvencijada y triste,
sentado al pie de ella
y como si estuviera
en un pétreo balcón
observaba extasiado
mi andina tierra
el Coropuna tutelar
los campos multicolores
las dos plazas
las cuatro iglesias
la casa de los abuelos
el cementerio
escuchaba el sonido grave
de sus campanas.
 
El Choquemarka
se apoderaba de mi espíritu
y yo habitaba en la soledad
de sus caminos
hasta que el destino
me arrancó de mi pueblo
entre lágrimas silentes
y un dolor en el corazón.
 

 

LA MONTAÑA
 (Rubén Lazarte Aragón)
 
La montaña:
alta y hermosa
inmensa y sagrada
amarillada por el sol y el frío
reverdecida por la lluvia.
 
Montaña:
balcón de nuestro cielo
cántaro de vida
entraña de fuego
morada de dioses
oráculo andino
huella del pasado
osario de ancestros
panteón venerable.
 
Montaña:
apu altivo
guardián sempiterno
fragor del viento
hogar del arcoíris
eco del trueno
destino del rayo
cuna de la aurora
regazo del crepúsculo.
 
Montaña:
otero de los cóndores
atalaya de águilas
hábitat de andinos camélidos
jardín de alados cantores.
 
Montaña:
ícono de respeto
receptora de ofrendas
estímulo de la imaginación
sentimiento de grandeza
desafío a los intrépidos
obsesión y sueño
de las generaciones.

                                       

                                   CÁNTARO DE ANCESTROS
                                           Rubén Lazarte Aragón
 
                                          Te amo tanto tierra mía
                                              no sólo por ser yo
                                                 fruto de tu amor
                                                  sino ante todo
                                         porque aquí nacieron mis
                                       ancestros maternos paternos
                                     y siento , que en cada recodo
                                       de tus   caminos polvorientos
                                       en cada espacio de tu paisaje
                                       y hasta en el viento aromado
                                         de tus montes y quebradas
                                           su espíritu presente está
                                             o  tal vez suceda que
                                               el corazón de ellos
                                                 palpita en el mío
                                          y ellos vean con mis ojos
                                          y lloren con mis lágrimas
                          

Setiembre 25, 2011

 

   NOSTALGIA 
Rubén Lazarte Aragón 
 
 
Sueño, con volver a tu suelo 
tierra mía, mil veces añorada 
para transitar tus caminos 
orlados de flores y mariposas, 
que fueron delineados 
por las huellas imborrables 
de nuestros antepasados. 
 
Inundarme entero quiero 
con el vaho, de tus sementeras 
con el mugir del ganado y 
llenar mis ojos de paisajes 
que mi niñez retozó y gozó. 
 
Para oír a lo lejos el repique 
de tus campanas solitarias 
que alborozadas convocan 
a la iglesia matriz, 
o cuando doblan tristes 
porque, uno nuestro se fue. 
 
Para escuchar encantado 
el coro gárrulo de palomas 
pájaros y perdices 
que pregonan altaneros 
al aguacero que viene 
con truenos montanos 
zarandeando los maizales 
la alfalfa y los trigales. 
 
Para entristecer mi alma, 
con tus crepúsculos y jesjentos 
al declinar el Sol lentamente 
en el indómito Choquemarka 
a cuyos pies de cruces 
yacen nuestros muertos 
entre cactus, jatín y soledad  .

 

 Setiembre 19, 2011 

  

 

CANTO A PAMPACOLCA
    Rubén Lazarte Aragón
 
Tierra nuestra, tierra mía
enclavada por los dioses
en el altar de los Andes
como una inmensa y verde copa
de rocas milenarias
de nieves sempiternas. 
 
El polvo de las estrellas
coronó de blanco el Coropuna
Apu hacedor de la vida.
 
El vuelo señorial del cóndor
modeló tus montañas
donde moran los ancestros.
 
El trueno, trajo la lluvia
humedeciendo la sed
de las comarcas plateadas.
 
El viento vino del Antisuyo
alborotando los caminos
sembró semillas por doquier
floreciendo la esperanza.
 
La fragancia de los campos
pobló de pájaros el horizonte
y homenajeando al Sol
cantaron con dulzura
los huaynos y harawis.
 
Aquí nacieron libres
los viejos Arunis
con su piel de cobre
y su corazón de oro,
por aquí también anduvo
Mayta Cápac
el Inca Soberano
hombre y ser divino
descansó su ejército
sembrando el maíz
y la sangre inca -como la mía-
germinó en sus bellas doncellas.
 
La chicha y el quechua
se expandieron por los ayllus
agigantando al gran Imperio
hasta remotas regiones.
 
Caminaron los siglos con gloria
mas de pronto ....
todo quedó paralizado
lloraron los cielos y los apus,
la libertad fue decapitada
la servidumbre se instaló.
 
Cansados de la opresión
dos hijos tuyos inmortales
Juan Pablo y José Anselmo
Viscardo y Guzmán
hechos de arcilla y de rayo
tomaron la voz del trueno
y gritaron a los cuatro confines
! Libertad a la América ! ! Justicia !.....
y no dejaron de alzar su rebeldía libertaria
hasta morir en el más duro ostracismo.
 
Pampacolca: tierra adorada
altiva fuente de la libertad
atalaya y bastión
de la independencia americana. 

 Agosto, 2011

 

From:   

Rubber Rubén Segundo Lazarte Aragón <rlazarteaathotmail.com> 

To:   

Jesús Cabrera <jesuscab33atcs.com> 

Subject:   

RE: CANTO A PAMPACOLCA 

Date:   

Wed, Aug 31, 2011 10:10 am 



Amigo Jesús Cabrera, gracias por sus palabras, en realidad yo tengo la obligación de colaborar con todo medio que sirva para hacer conocer nuestra hermosa tierra Pampacolca. Estos poemas están en mi libro Cantos de Esperanza. Seguiré enviándole más creaciones mías  para la página literaria de  www.maucallacta.com  y de esta forma llegue a nuestros paisanos en cualquier lugar del planeta.
Un abrazo
 

 

 

PAMPACOLCA

(Rubén Lazarte Aragón)
 
Tierra andina mestiza
de paisajes y de historia,
que meció la cuna
de los Viscardo y Guzmán.


Perla resplandeciente
recostada en el regazo
fresco y fecundo
del Coropuna perpetuo.


Encanto mágico
de árboles soñadores
espinos enhiestos
de floridos penachos
alfombrado verdor
bucólica estampa
angostas callecitas
empedradas y sonoras
donde danzan los alados cascos
de sus corceles briosos altivos
serpentinos pitipanes insomnes
aire de aroma natural
a humitas, bollos y pepián.


Villa hermosa legendaria
agricultores y ganaderos
de casta ancestral
jinetes de espuela, poncho y sombrero 
tardes de toros y platos exquisitos
enamoradas guitarras
inspiradas serenatas
bellas mujeres seductoras
hombres de temple y audacia.

  Agosto, 2011

 

LLUEVE    

(Rubén Lazarte Aragón) 

  

Llueve y la tierra nuestra sonríe 

se brinda como hembra enamorada 

llueve y todas las criaturas danzan. 

  

Llueve y estoy mojado de nostalgia 

por las lluvias de mi infancia 

llueve y me inundo de recuerdos. 

  

Llueve y mi corazón se agita 

recuerdo la casa de los abuelos 

con techos de tejas y calaminas. 

  

El techo metálico del dormitorio 

multiplicaba el canto de la lluvia 

y la sentía venir con gotas tímidas. 

  

El techo metálico y sonoro me decía 

que la lluvia aumentaba o menguaba 

o regresaba con fuerza loca. 

  

Me avisaba inmediato si venía sola 

o con ráfagas de viento o granizada 

si era corta o duradera, suave o peligrosa 

  

Imaginaba las ¨llocllas¨ bajando 

rompiendo los caminos 

y asustando a la gente. 

  

Imaginaba el río de la Quebrada 

enloquecido, arrasando riberas 

cargando sauces e higueras. 

  

Con las lluvias de mi tierra 

y magnificada por mi infancia 

me quedaba dormido. 

  

Al otro día al despertar 

con sol radiante en el horizonte 

sentía el aroma de la tierra húmeda. 

  

Los campos relucían de flores amarillas 

escuchaba feliz la sinfonía de los pájaros 

y por la tarde el cantar de las perdices. 

  

Mi alma se regocijaba de tanta belleza 

esos paisajes alegres y maravillosos 

se grabaron por siempre en mí. 

 

Cuando llueve regreso a mi infancia 

cuando llueve siento la vida palpitar 

cuando llueve duermo feliz. 

 

Me gustaría que enviaras un comentario del poema, ya sea dulce, agrio o agridulce. Yo lo recibiré con buen talante.

 

Date: Sun, 6 Feb 2011 10:41:30 -0800
From:
  raulcardenas42@yahoo...com
Subject: LLUEVE
To:
  rlazartea@hotmail...com

 

Mi estimado Rubén: 

  

                             Sólo  porque ya tengo mis años, soy mayor que tú y también ya he perdido el miedo a muchas cosas, es que me atrevo a dar una opinión sobre la excelente poesía "Llueve".  Son cosas sueltas que tratan de decir algo. 

Ud. lleva años con el estro poético a cuestas y sin cuenta... 

- Más de un entendido te ha dicho que vas bien. Lo puedo afirmar. 

- No soy crítico literario, sino un empedernido amante  de  la sonoridad del lenguaje. 

- Llueve suena bonito, conjuga mejor, estremece y conmueve, se siente  la intensidad 

 de la lluvia y de tu nostalgia ya no guarecida bajo la calamina sino guardada en tus recuerdos de aquel niño que grabó en su alma, que no olvida,  y surgen con el aroma de la tierra húmeda y de las callejuelas "lodo" "lodo" 

  Su poesía  recuerda y  su temática, es básicamente la tierra ancestral, y no puede ser de otro   modo,  las quebradas y las  "logllas" se grabaron, se cincelaron con la angustia del temor de lo imponente de la naturaleza y la impotencia del ser humano (se llevaron las higueras... 

              Así que, siga adelante, participe en los concursos que se avecinan...Derrama Magisterial, "El Búho”. Promueva y provoque concursos de poesía en los colegios de su comunidad Pampacolquina... existen instituciones serias que lo pueden apoyar,  estoy seguro que ya lo estás haciendo hace  tiempo. 

     Un abrazo y mis felicitaciones que no son agrias, agridulces etc. quizás  "chumas". 

                          Raúl Cárdenas. 



MEMORIAS DE MI PUEBLO: 

Pampacolca

 

Eleodoro Febres Arias 

 

I 

La Luna por las noches se desnuda

dejando libre ruta a los dorados ríos 

del inmóvil padre Sol día tras día; 

pósanse sus besos inaudiblemente desnudos

despertando nuevos amanaceres;

en los duros blancos pechos, 

una vez más, aunque no nos guste

su música tocarán contra el viento y marea 

ambos dioses vuelven y volverán. 

¡Así es la historia! 

 

II 

 

Desde un ayer milenario,

las anegadas lágrimas de la Luna y los amores solares 

dan sentido a las cosas no por el orden jerárquico,

sino por el significado,

exponiendo no todo lo que se piensa,

sino lo que se hace y dice,

escribiendo el odio de los años idos

en tu corpulento cuerpo de hielo,

¡oh gran Coropuna!, 

enseñando que la muerte no llega con la vejez,

sino con el olvido, 

así el portentoso Sol nunca envejece,

siempre está enamorado, 

soltando sus inmensos ósculos a su debido tiempo.

¡Hay que desear, querer! 

 

III 

 

¡Qué equivocados están los que se han ido! Ya que vives.

¡Qué increíble modo de estar vivo!.

Cualquiera diría que estás muerto en una caja parda-blanca. 

Pero, la verdad , es que estás vivo: en cueros;


eres la encarnación del cariño,

demuestras que se ama porque se muere

y nos enseñas que se muere

porque nunca se sabe amar lo suficiente,

siendo, como eres, fuente de ríos,

amante de su cauce, sus piedras, sus peces,

sus árboles y aún de la aves de las altas cumbres

que no encuentran su hogar en pequeñas serranías, 

sobreviviendo como cantantes de música

y productores de bailarines al unísono, 

grabando los silbidos de los vientos álgidos de tu zénit, 

conjuntamente esperando celebrar a coro

las memorias inscritas en el nadir de la historia de tus hijos. 

¡Hay que querer creer! 

 

IV 

 

Todos quieren estar en la cima,

pero tú, que la gozas,

manifiestas que la verdadera alegría

está en cómo disfrutar,

compartir lo que viene de las cúspides

y hacer que tus declives sean hospitalarios,

en una unidad portentosa entre la cumbre más alta

y la caída más baja,

entre el firmamento azul, las montañas

y los abismos misteriosos y oscuros de los mares,

realidades en las que Dios se manifiesta hermosamente

como el Sol y la Luna,

dándonos la libertad

y el derecho de levantar a los de abajo

para que nosotros mismos, libremente

nos alcemos hacia el vértice

de donde supuestamente nos caímos y venimos. 

¡Sin querer creer la gloria es inerte! 

                            


V 

 

No me olvido el manto albeado de madrugada,

alzándose de las profundidades,

empujado por un viento helado.

Te siento eponchado de ese velo blanco,

perpetuo, cirniéndose muy ligero,

conmoviendo a los huertos,

a los nidos de tus llanuras y valles floridos, 

rechazando la risa cuando se odia,

la amistad que agazapa la muerte, 

la esclavitud de los humanos simulacros cuando se ama,

el flagelo de las espaldas del que quiere vivir

y servir libremente al decir que se tiene caridad y perdón,

el pisotear furiosa y soberbiamente a los vencidos

cuando se cree que se tiene la humildad indescifrable del Niño Redentor,

quien protege y palpita en las aguas,

truenos,

vientos,

nubes color de tierra,

en el derrotero de los que sufren porque aman

y en aquellos que se ríen y bailan porque odian;

cíclicamente existes y terminas

en las simas silenciosas,

azules, de las aguas. 

¡Hay que tener fe! 

 

VI 

 

Tus hijos ¡oh Coropuna! son protegidos 

por tus hermanos Ampato, Sabancaya, Hualca Hualca, 

Huarancante, Chachani, Calcha, Sara-Sara,

Firura, Pichu Pichu, Mistí,

que contiene este último licores de madrugada por su forma,

y el Mismi, que derrama sus aguas 

hacia dos cielos azules: el Atlántico y el Pacífico,


inaugurando la selva amazónica, 

oxígeno del globo terráqueo,

dando a los páramos océanos de vida; 

las nubes de plata seguirán soltando 

gotas bailadoras en los tejares del día, 

entrelazando anhelos nacidos por la armónica

disposición orgánica dirigida por todos los dioses. 

¡Hay que tener fe comunal! 

                                           

VII 

 

Verdad es,

otros llegaron a tus suelos

sin ser invitados;

salieron, sin conocer,

cortando esquinas;

las espinas que encontraron en su jornada

pronto se convirtieron en cielos de oro,                           

haciendo sangre de este regalo del Dios Wiracocha,

todo ello ¡hay que rogar a Dios! sin saber,

como perdidos en el paraíso, lo que se hacía. 

¡Tener fe es saber perdonar! 

 

VIII

 

Buscando ubicación,

hallaron portentosas

y no imaginadas sorpresas

de grandezas naturales,

de habitantes extremadamente confiables, 

pareciéndoles a los visitantes nobles salvajes

y era así porque sí sabían lo que decían,

aunque ¡voto a Dios! no entendían lo que hacían. 

¡Ser humanos nos manda perdonar! 

 

IX 

 

Enterados de la supervivencia de los aborígenes,


no tenidos por efigies,

soltaron montañas de amistad convincente,

los naturales sin malicia y descuidados

se entregaron al cuchillo gélido de la traición,

de la mentira,

de la crueldad,

del abuso y terrorismo,

a eso que se sigue llamando evangelización 

¡oh gran civilización!

que para los nobles salvajes fue y es sufrimiento,

espinas,

destrucción,

enterramiento,

todo porque ¡Dios mío!

los evangelizadores no sabían lo que hacían. 

¡Hay que perdonar para existir! 

 

X

 

Las esperanzas congeladas por lo agreste del rincón andino

y el frío de tus alturas algún día no muy lejano 

harán que se retorne al Contisuyo, recordando la vida

sin envidia y compartida de los pueblos Maucallacta,

Huacllapunco, Llahuallayoc, hermanados todos en el Tahuantinsuyo. 

La vida se entenderá y tendrá sentido como la tuvo 

bajo el manto del gran hermano Mayta Capac. 

Volveremos al antiguo estado donde habrá libertad de expresión,

religión, lengua, comida,

vestimenta, libre de la tormentosa codicia,

opresión, egoísmo, miseria

y la fantasía del lucro,

enmendando el genocidio y el etnocidio

que se introdujeron con la cruz y la espada.

¡No hay vida sin querer! 

 

XI 


 

¡Oh añorada Pampacolca por mi bien recordada, 

dulce y alegre porque los vientos bailan en tus laderas 

y las lágrimas solares hacen que el grandioso Coropuna 

suelte ríos de vida por conductos subterráneos,  

por tus quebradas y llanuras,

por tus cuestas y campos,

por tus vergeles y dunas! 

Añorado pueblo mío, 

en mi ausencia siempre mastico 

la esperanza de volver a tus estancias 

donde tus innumerables estrellas

se hacen racimos de vida. 

¡Sin esperanza no se vive! 

 

XII 

 

Desde aquí te siento,

te abro empujado por los recuerdos, 

tus huellas incrustadas me bañan,

en silencio me retornan cada instante 

al solitario caminar en tus calles,

en tus campos, 

a tus sembríos de trigo, a tus desvelos 

en sinfonías trenzadas que los pájaros cantan alegres 

al unísono y en familia. No me olvido el caminar

por tus cuestas donde tus piedras colgadas del cielo parecen. 

No se me quitan de mi cuerpo tus balnearios

de esas hermosas quebradas, el clima protegido 

por tus majestuosos cerros encajonando

un sin par de árboles frutales, ambiente aromatizado 

por higueras, eucaliptos, olivos, sauces, molles, 

inolvidables jerjos silvestres, membrillos diversos, 

grandes perales, duraznales y pacaes

que con su dulce algodón, cubriendo su corazón,

endulcoran los sedientos cuerpos

mitigando improvistos males. 


¡Ni los males ni el dolor se sienten cuando hay cariño! 

 

XIII 

 

Portentosas son las huellas absorbidas en mi infancia 

cuando los gallos rompían el oscuro silencio nocturnal 

con su cantar melodioso, mis pies titiritando

del frío más congelado buscaban ansiosos

el calor de los destellos solares. 

Y si el gran Sol no nos hablaba,

las piedrecillas se hacían peloticas

todo para calentar los yertos tobillos

y los derroteros se convertían en canchas de fútbol inesperadas.

Y en las nubes transparentes del recuerdo 

la escarcha helada muerde todavía la pantorrilla,

el dorso, las manos, y el rostro helado. 

¡Alegría en mis penas, oh pueblo recordado! 

 

XIV 

 

El paisaje fascinante,

grandioso, espectáculo reconfortante en la vida anímica y a los ojos,

como una magia y encanto geográfico

junto con la mole imponente del quietecito Coropuna,

sigue centellándome en las diurnas nubias silenciosas de mis noches. 

Imposible olvidar esos monumentales cerros conmovidos

por la alegría dolorosa de los amantes del Señor de la Peña de Yato

cargado por tres días bajo el océano de los amores solares

del caluroso enero por hombres cansados de haber viajado

desde enormes distancias acompañados

por las inclemencias inquisidoras del espacio y tiempo. 

Aún repiquetea el sonido de los cohetes

rompiendo la placidez del viento

como también los hercúleos corazones 

que no podían contener su canto en lágrimas 


por acompañar al acto redentor de Cristo crucificado 

hecho piedra en la cascada encontrado por un niño. 

Nadie se olvida esa guinda color a vino al ocultarse 

y al salir el astro del abrigo, esos caldos de pollo

y ese olor a pan recién horneado

penetrando las cuerdas del cuerpo hasta el estómago. 

¡Divino es cuando se cumplen las necesidades humanas! 

 

XV 

 

Los hilos de la memoria mantienen asimismo candente 

el flolklore diverso amamantado en los más lejanos ayeres, 

musitan los sonidos de las cuerdas que celebran

con tonos ululantes de quena y tambores de júbilo carnavalesco. 

Recuerdan cristalinamente el esperpento corporal de jóvenes 

visitando de casa en casa donde los anfitriones 

despójanse de manjares sabrosos y bebidas deliciosas 

para calentar los cuerpos y seguir dejando recuerdos 

en los multidomicilios visitados con hospitalidad angelical. 

Hay que alegrarse por la dureza retentiva del ser humano, 

peculiaridad que me liga al omega de la dignidad,

de la realización personal, a ver el trabajo como un honor, 

al maestro como un amigo sincero y leal, 

teniendo a Jesucristo como el profesor modelo, 

amándonos para florecer como las estrellas en el cielo. 

¡Recordemos que Jesucristo manda perdonar! 

 

XVI 

 

Aunque las malas lenguas fustigan 

como coros de glaciales vientos, 

aún imprimo más tus huellas en mis calles, 

en mis piedras solitarias,

en mis lagunas de flores

que proclaman tus árboles

que se grabaron en mis años idos, 

siempre como arroyos fraguando mi existencia. 


¡Portentoso don es perdonar y ser perdonado! 

 

XVII 

 

Hay que creer: el Tahuantisuyo romperá argollas, 

la servidumbre de nuestros congéneres está escrita

en el hielo de esa gran cadena andina, 

recordando las gigantescas colcas refrigerantes,

tus hermanas ¡oh añorada Pampacolca!.

Los rugidos portentosos de ese gran valle de volcanes 

volarán desde los precipicios,

abriendo océanos de vida, 

celebrarán tus hijos nutriéndose en sus propias fuentes; 

la solidaridad y hermandad

soñadas en la lejanía involuntaria

por Juan Pablo Viscardo y Guzmán,

hijo tuyo, triunfarán. 

¡Lo sueños nos hacen lo que somos! 

 

XVIII 

 

Hay que esperar. Los versos de Manco Capac 

penetrarán los vientos frígidos;

la reflexión, entendimiento, libertad,

hermandad, crecerán, como lirios, en un jardín;

Pachacámac destruirá la inventada anonimidad del Perú andino;

los hijos de la “Perla del Coropuna”, 

donde quiera que la Fortuna nos lleve

cantaremos y recordaremos que Pampa-Collque, 

Pampa-Corca o Pampa Colloque o Papa-Collca

convertida en Pampacolca 

volverá a ser despensa y granero de esperanzas,

de solidaridad,

de vida. 

¡Somos lo que queremos ser! 

 

XIX 


 

El Sol y la Luna tienen significado: 

las cuatro estaciones ordenadas andan; 

el misterio empieza a desenredarse, 

el existir se ha enriquecido del sufrimiento, 

pronto las tinieblas desaparecerán;

las heridas gélidas y la maldad congelada

con diligencia tendrán antorchas,

hay que esperar son gritos de las cuencas del Colca, 

los cóndores empollan luz,

sus alas cubrirán jubilosas los abusos, la tristeza,

los ríos de los ojos a que fueron expuestos. 

¡Los dioses también esperan! 

 

XX

 

Los haravicus (poetas),

los hahuarikus (narradores)

y los sabios (amautas) cantarán

la heroicidad en quilca, su idioma,

revelando el misterio

de la vida enriquecida por la derrota,                                                   

el sufrimiento,

la persistencia,

y finalmente, como toque de quena o sonido del aire,

la salvación.                        

¡Nosotros y los dioses nos soñamos! 

 

XXI 

 

La libertad se observará con dignidad, 

el pan dejará de ser limosna, 

el trabajo será humano,

el orden blasonado por el viento, 

las aves,

las nubes

y los ríos; 

la autoridad será servicio sin límites, 


la justicia mensurada por la bondad y el beneficio, 

la juventud el oro bien labrado, 

la educación una cooperación de todos,                                                                 

el amor medido,

sin contratos,

por el bienestar del otro,                                        

la amistad una agencia de gratitud y lealtad, 

se volverá a respetar la verdad, 

el robo fracasará, el trabajo será deber y no castigo, 

las huacas dejarán de ser demonios, 

la sangre por un lado y el fuego por otro, 

inexplicables y extraños a los ojos de todos tus hijos, 

despertarán nuevamente el deseo de obrar bien, 

de ser gratuitamente generosos,

agradecidos,

sufridos. 

¡Dónde hay uno o más, hay piedad! 

 

XXII 

 

Sólo hay que esperar,  

el Hacedor Viracocha recuperará su oro. 

La sangre hecha viento de Tupac Amaru  

y el dolor transido de angustia  

y añoranza de Viscardo y Guzmán regarán  

y arderán desde sus fosas,  

alumbrando, como el oro,  

el renacimiento del gran imperio incásico, 

terminando la vidainhumana, antihumana 

de los nobles salvajes, 

volviendo a dialogar con las nubes,  

las estrellas,  

el sol, 

las aguas, 

quemandola evangelización por la fuerza, 

configurando la palabra en una libre morada humana del ser, 

donde nuestra única responsabilidad será vivir la vida buena, 

en plena libertad, todo así tendrá sentido y orden, 

habrá luz, vida divina, eterna felicidad. 

¡No hay que esperar más, somos caridad! 

Pampacolca,

Museo viviente

 

                                ( De la Novela “Dacha”, de Fernando Gamero Medina) 

 

Ese museo viviente

que se llama Pampacolca,

¿quién lo tuviera por siempre?

 

Los viejos me trajeron rumoradas

de un pueblo incólume y bravío :

que en sus calles rectas y empedradas

se habían forjado patrióticas hazañas

y más de un rebelde y lunático amorío

 

También cuentan que en las noches

llenas de luna y encantos,

arrancaban las guitarras sus bordones

acompañando los cantos

de mozos esperanzados

o de amantes inconformes.

 

Me cuentan los viejos jollmes

que en sus calles se escuchaba,

el paso cadencioso y redoblante

de caballos con figura impresionante,

con espuelas hechas de plata,

y de mozos aguerridos y valientes .

 

Ese museo viviente

que se llama Pampacolca,

¿quién lo tuviera por siempre?

 

 

Sin poderlo resistir, cerré mis ojos y dije:

“Quiero viajar por la Historia

por ochocientos y ochenta....”

y al terminar la conjura,

de pronto surgieron calles

de singular derechura,

esquinas de gran encanto

y sin saber desde cuándo,

me encontraba caminando

“por el sol y sin apuro”:

 

En zaguanes coloquiales,

se fraguaron esponsales,

amores y desventuras,

asonadas y revueltas

y hasta algunas... criaturas.

 

Ese museo viviente

que se llama Pampacolca,

¿quién lo tuviera por siempre?

 

Y si alguien cantaba en glosa

y entre dos era la cosa,

se iban de contrapunto,

en la mano una guitarra

y en la boca artillería,

se tiraban a difunto

con ponzoña y picardía:

 

“Me han dicho que andas lavando

pañales capa y capucha,

de un crío que no es el tuyo,

por eso que yo concluyo:

¡que te dan agua de...hucha!”

 

“Eso es lo que tú dices, cachudo,

pero lo que yo he visto, no dudo:

tu mujer el otro día,

me ha dejado boquiabierto,

con celo y dedicación

¡remendaba de otro mozo el pantalón”

          

Y así terminaban las fiestas

y se empezaban las broncas,

cantando una tonadilla 

en honor a las honestas:

“¿y qué pensaría la huanjo botella,

tener a su guagua

y quedarse doncella?”

 

Ayer caminé por sus calles

mudas y vacías,

sus cercos derrumbados

y sus canales tapados,

basuras por todos lados ,                                   

en cada esquina un desecho,

dormidos los corazones

y sin gritos en las barras          

sin bordones la guitarras

y sin canciones a pecho.

 

Ese museo viviente

que se llama Pampacolca,

¿quién lo tuviera por siempre?

 

PAMPACOLCA, Museo Viviente, y “Dacha” de Fernando Gamero Medina (un Pampacolquino sin haber nacido allí)

"DACHA"

 

( De la novela del mismo nombre)

Fernando Gamero Medina

 

Una flor nació conmigo

en estos campos de trigo

era nieve y carmesí,

(aquella flor tan lozana

que un día me dijo ¡sí!)

 

Sus pétalos semi abiertos,

cual tentadora manzana

me invitaban, de mañana,

su rocío y su candor,

(aquella flor tan lozana

que un día me dijo ¡sí!)

 

Su frescura y su ambrosía

perfumaron mis mañanas,

y cuando el sol ya se ocultaba

con un beso la dejaba

aguardando un nuevo día.

………….

Por un tiempo me ausenté

rodando por otros mundos,

por ciudades elegantes,

maravillas contemplé:

arte, lujo, fantasías y oropel.

 

¿Que será?, me preguntaba una noche

que por ella no dormí,

¿de aquella flor tan lozana

que un día me dijo ¡ sí!?

 

Ahora que por fin estoy de vuelta,

en su lugar he encontrado

el fruto más codiciado

que mis ojos han mirado

el manjar más delicioso

que mis labios han probado

aquella flor del ayer…..

(aquella flor tan lozana

que un día me dijo ¡ sí!)

ya no era una tierna flor :

¡era una hermosa mujer! 

 

 

 

 

 

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