Hermosa Villa de Pampacolca Villa of Pampacolca view from Espiritu Santo

Libros: “LA CULTURA ANTIMPAMPA” “DISEÑO GRÁFICO ARCAICO”

 

Subtítulo: Arqueología Milenaria de Pampacolca      Testamento Histórico de Antimpampa, Perú en el sur Andino del Perú

Publicación:        Febrero 8, 2013                                                  Julio 31, 2014 

 

Maucallacta

 

Antimpampa:  

Un paso hacia lo más antiguo 

 

Harpers Monthly Magazine: 1912

Plowing in the Urubamba Valley

  Arando en el valle de Urubamba - Una parada para desayunar

EL DESCUBRIMIENTO DE MACHU PICCHU

 

THE DISCOVERY OF MACHU PICCHU

 

Por: Hiram Bingham, Ph.D., F.R.G.S. 

Director de la Expedición Peruana de Yale

 

Uno de los principales problemas que afrontó la Expedición Peruana de Yale de 1911 fue la pregunta, si el joven Manco Inca, escapando de los soldados de Pizarro y estableciéndose en la selva de Vilcabamba, había dejado algún rastro en forma de ruinas como palacios y templos. Entonces nosotros fuimos preguntando a todos si sabían algo sobre eso. 

Esto fue conocido por algunas personas en Cuzco, principalmente residentes de la provincia de la Convención, que habían ruinas, todavía no descritas, en el valle de Urubamba. Un amigo nos contó que un arriero le había contado de unas ruinas cerca al puente de San Miguel. Sabiendo la propensión de su coterráneos para exagerar, le puso poca confidencia en el reporte, y había pasado por el lugar tantas veces sin tomarse la molestia de investigar el asunto. Otro amigo, que era dueño de una plantación de azúcar en el rio Vilcabamba, dijo que él también había escuchado rumores vagos de las ruinas. Estaba muy seguro de que había algunos cerca de Pucyura, a pesar de haber estado allí y nunca había visto ninguna. Por fin, un viejo vendedor ambulante dijo que habían ruinas “más finas que Choqquequirau” hacia el valle, en algún lugar. Pero como nunca había estado en Choqquequirau, y nadie puso ninguna confianza en su palabra, de todos modos, nosotros solo podíamos esperar que hubiera algún motivo por su entusiasmo. Finalmente, hubo una historia en la pintoresca pero poco confiable obra de Wiener Perou et Bolivie, cuando estaba en Ollantaytambo en 1875 o por ahí, fue dicho que había interesantes ruinas, rio abajo, en el valle de Urubamba en “Huaina-Picchuo Matcho-Picchu” (sic). Wiener decidió ir hacia el valle y mirar por ellos, pero, debido a una razón u otra, el no pudo encontrarlos. ¿Deberíamos tener más éxito que él? 

Salimos de Cuzco a mediados de Julio de 1911. El segundo día nos llevó al romántico valle de Ollantaytambo. Squier lo describió en elogiosos términos años atrás, y no había perdido nada de su encanto. Los maravillosos megalitos de la antigua fortaleza, los curiosos edificios de dos aguas posados aquí y allá en las peñas casi inaccesibles, los magnificentes andenes (terrazas), donde las abundantes cosechas aún se recogen, se mantendrán por siglos en adelante como monumentos a la energía y la habilidad de una raza ida. Ahora generalmente se cree, que los más pequeño edificios, llenos de nichos, hechos de pequeñas piedras asentadas en arcilla y cubiertos con una forma de estuco, fueron obra de los incas y sus súbditos. Por otro lado, las gigantescas rocas cuidadosamente unidas para formar las defensas de la fortaleza misma, probablemente precedieron a los incas y como las paredes ciclópeas de la fortaleza de Sacsahuaman cerca a Cuzco, fueron puestas en posición por un pre-Inca o gente megalítica quien puedo haber construido Tiahuanaco en Bolivia. 

En todo caso, tanto Cuzco y Ollantaytambo tienen la ventaja de ser los sitios de una civilización muy antigua, ahora envuelta en romance y misterio. El clima y altitud (11,000 pies) de Cuzco le priva de un entorno acogedor, pero aquí en Tambo, como lo llaman los nativos, hay de todo para agradar a la vista, como campos cultivados verdes, flores-jardines y arroyos a la sombra de sauces y álamos, magníficos precipicios coronados por glaciares y picos nevados. Sin duda, esto merece ser un lugar de peregrinación. 

Después de un día o dos de descanso y lucha difícil a lo largo de los acantilados a los diferentes grupos de ruinas, fuimos rio abajo del valle de Urubamba hacia el noroeste. La carretera se bifurca a una legua de la fortaleza. El ramal derecho sube la cuesta del valle y cruza un paso cubierto de nieve cerca de las ruinas de Havaspampa y Panticalla, poco conocidas y relativamente sin importancia. Dos leguas más allá de la bifurcación, el rio de Urubamba corta su camino a través de los precipicios. Esta es la puerta natural de entrada a la antigua provincia de Vilcabamba. Esta puerta fue prácticamente cerrada durante siglos por el combinado esfuerzo de la naturaleza y el hombre. Los peligrosos rápidos del rio eran intransitables, pero los precipicios en el lado norte con un esfuerzo considerable pueden ser escalados. De hecho, el antiguo camino en la provincia, aparentemente se extendía sobre los precipicios. De acuerdo a esto el hombre había construido en los pies de los precipicios una pequeña pero potente fortaleza, Salapunco, casi como Sacsahuaman, pero solo con cinco salientes y ángulos reentrantes. El acantilado fue defensivamente reforzado por paredes, habilidosamente construido en estrechas cornisas.

 

A view acorss the wheat fields

Una vista a través de los campos de trigo y las montañas al norte de Yucay

 

Salapunco ha estado desocupado durante mucho tiempo. Mi primera impresión fue que se construyó aquí para defender al valle de Ollantaytambo de los enemigos que vienen de los valles del Amazonas. Más tarde llegué a la conclusión de que tenía la intención de defender el valle de los enemigos que venían de Ollantaytambo. Como una obra monolítica de este tipo no podía en la naturaleza de las cosas ser construida por Manco Inca cuando este huía de los españoles, y su estilo completo y carácter parecen ubicarlo junto a las bien - conocidas estructuras monolíticas de Cuzco y Ollantaytambo, parecía aún más extraordinario que debería haber sido colocado como defensa frente a esa misma región. ¿Podría ser que fue construido por gente megalítica con el fin de defender un posible sitio de retiro en Vilcabamba? Hasta ahora nadie había encontrado o reportado ningún resto megalítico que este más abajo en el valle. De hecho Squier, cuyo Perú por una generación ha sido el trabajo estándar en arquitectura Inca, ni siquiera parece haber oído hablar de Salapunco, y Markham no hace mención de esto. Nunca se nos ocurrió que en la caza de los restos de esos palacios como Manco Inca tuvo la fuerza y tiempo para construir nosotros estábamos a punto de encontrar restos de un pasado mucho más remoto, ruinas que nos explicarían por qué la fortaleza de Salapunco fue levantada para defender Vilcabamba y no del sur contra Vilcabamba y los salvajes de la selva amazónica. 

Pasando Salapunco, bordeando los precipicios entramos a una región más interesante, donde continuamente quedamos encantados por la presencia de la antiguas terrazas, la longitud de los grandes andenes, la grandeza de las montanas cubiertas de nieve, y la belleza del valle profundo y angosto. 

Al día siguiente continuamos por el valle por otras veinte millas. Y que valle! Mientras no tan grande como el Apurímac, cerca de Choqquequirau, ni tan exquisito como los valles cultivados más elevados de los Alpes, el gran cañón del Urubamba desde Torontoy hasta Colpani, a una distancia cercana a treinta millas, tiene pocos iguales en el mundo. Carece de la accidentada y robustez del macizo de las Montañas Rocosas de Canadá y de las románticas asociaciones del Rhine, pero no conozco ningún lugar que se pueda comparar con ella en la variedad y el despliegue de su encanto. Esta no solamente tiene picos nevados, precipicios de granito solido encimándose miles de pies de altura desde los bulliciosos arroyos y la gran belleza normal del profundo cañón serpenteando a través de las montañas de increíble altitud, pero es añadido a este misterio de la densa jungla tropical y el romance del siempre presente restos de una raza extinguida. 

Sería una historia aburrida, llena de repeticiones y superlativos, si yo fuera a tratar de describir las innumerables terrazas, los acantilados, el panorama en constante cambio, con la selva en el primer plano y los glaciares en el fondo. Incluso la llamada carretera  llegó a ser un poco monótona, a pesar de que corre imprudentemente arriba y abajo de las gradas rocosas, a veces cortado el lado del precipicio, y otras corriendo sobre puentes frágiles impregnados en soportes contra los acantilados de granito sobre los remolinos de las corrientes. Hemos hecho un progreso lento, pero vivimos en país de las maravillas.

Con que dolores exquisitos hicieron los Incas, o sus predecesores, rescatar del río estrechas franjas de tierra cultivable! Aquí la gente prehistórica construyó un muro de contención de piedras grandes a lo largo del borde de los rápidos. Allí ellos amontonaron terraza sobre terraza hasta ser parados por una pared solida de roca. En esta vista panorámica de la curva del río, donde hay una particular bonita vista del alto y bajo del valle, ellos construyeron un templo accesible por una escalera de piedra. En ese aparentemente insuperable acantilado, ellos construyeron paredes inaccesibles, por lo que actualmente como bien esto parece, impenetrable.  Ellos plantaron los niveles más bajos con plátanos y coca, y también yuca, ese pequeño y extraño árbol cuyas raíces lo hacen un suculento vegetal. En las terrazas más altas cultivan maíz y papas. 

Por la tarde pasamos por una cabaña llamada La Máquina, donde los viajeros frecuentemente se quedan por la noche. Hay algo de pasto aquí, pero la densidad de la selva tropical, la inclinación de las montañas, y la escasez de tierra nivelada hacen la vida muy precaria. Llegamos a Mandorpampa, otra choza con techo de paja,  alrededor de las cinco en punto. El paisaje y la carretera eran más interesantes que cualquier cosa que habíamos visto hasta ahora, o que podíamos volver a ver. Nuestro campamento fue levantado en un lugar apartado en el borde del río. Carrasco, el sargento enviado conmigo desde Cuzco, habló con un arriero que vive cerca, un hombre llamado Melchor Arteaga, quien arrienda la tierra donde estábamos acampando. El dijo que había ruinas en las cercanías, y algunos de excelentes en un lugar llamado Machu Picchu en la parte superior del precipicio cercano, y que también había ruinas en Huayna Picchu, aún más inaccesibles, en la cima de un pico no muy lejos de nuestro campamento. 

Al día siguiente, a pesar de que estaba lloviznando, la promesa de un sol (cincuenta centavos de oro) que se pagaría a él a la vuelta de las ruinas, animó a Arteaga para guiarme arriba hasta Machu Picchu. Dejé el campamento alrededor de las diez en punto, y fui desde su casa cierta distancia aguas arriba. El valle es muy estrecho con precipicios casi verticales de granito sólido en cada lado. En el camino pasamos por una serpiente que había sido recientemente matada. Arteaga no pudo dar ningún otro nombre por esta que "víbora", que significa veneno, a diferencia de "culebra", o una serpiente inofensiva.

Nuestro naturalista pasó el día en el fondo del valle, recogiendo insectos; el cirujano ocupado en y acerca del campamento, yo fui acompañado en esta excursión sólo por Carrasco y el guía Arteaga. A las diez y cuarenta y cinco, después de haber dejado el camino y sumergirnos por la selva a la orilla del río, llegamos a un puente primitivo, hecho por cuatro troncos atados con lazos, extendiéndose y cruzando el rio a unos cuantos centímetros por encima de los rugientes rápidos. En el otro lado tuvimos una tremenda y dificultosa subida durante una hora y veinte minutos. Una buena parte de la distancia lo pasé en mis manos y rodillas. El camino en muchos lugares era una escalera primitiva, o escalera dura, en un primer momento a través de la selva, y luego un precipitoso inclinado cubierto de hierba. El calor era excesivo, pero la vista era magnífica después de llegar por encima de la selva. Poco después del mediodía llegamos a una choza donde varios indios de buen carácter nos recibieron y nos dieron jarras llenas con agua fresca, deliciosa, y unos cuantos camotes cocidos. Todo lo que pudimos ver fueron un par de chosas de paja y algunas cuantas terrazas, con fachadas de piedra. Esta familia indígena había elegido este nido de águila para su casa. Nos dijeron que había mejores ruinas un poco más arriba.

 

Our guide Arteaga Crossing the bridge over the Urubamba river

Nuestro guía Arteaga cruzando el puente sobre el rio Urubamba

 

Nunca se sabe, en este país, si este informe es digno de crédito. "Él puede haber estado mintiendo" es una buena nota de pie que se pone en todas las evidencias basadas en rumores. En consecuencia, no estábamos demasiado emocionados. Tampoco yo estaba en una prisa de moverme.  El agua estaba fresca, el banco de madera, cubierto con un poncho de lana, parecía más confortable, y la vista era maravillosa. A ambos lados  enormes precipicios caen abajo sobre las aguas rugientes del rio Urubamba. En frente estaba el pico solitario del Huayna Picchu, aparentemente inaccesible por todos lados. Detrás de nosotros había alturas rocosas de acantilados impasables. Por un lado de un precipicio, los indios habían hecho un camino peligroso, que era su único medio de salida en la estación húmeda, cuando el puente sobre el que habíamos pasado fuera arrastrado. De los otros precipicios ya habíamos tenido experiencia. No nos sorprendíamos al oír a los indios decir que sólo se iban de casa una vez al mes.

 

Plants growin on the side of a clif at San Miguel

Plantas creciendo en la pared del precipicio en San Miguel

 

Dejando las chozas, subimos aún más arriba de la cordillera. Alrededor de un leve promontorio el carácter de los andenes de piedra comenzaron a mejorar, y de repente nos encontramos en el laberinto de paredes grandes y pequeñas cubiertas de vegetación, las ruinas de los edificios hechos de bloques de granito blanco, la mayoría cuidadosamente cortados hermosamente bien encajados sin cemento. Sorpresa siguió otra sorpresa hasta que llegó la conclusión de que estábamos en medio de unas maravillosas ruinas como cualquier otra jamás se haya encontrado en el Perú. Parecía casi increíble que esta ciudad, a sólo cinco días de viaje desde el Cuzco, haber permanecido tanto tiempo sin descripción y comparativamente desconocida. Sin embargo, en la medida en que he sido capaz de descubrir, no hay ninguna referencia en las crónicas españolas sobre Machu Picchu. Es muy posible que ni siquiera los conquistadores jamás hayan visto este maravilloso lugar. De algunos garabatos groseros en las piedras de un templo nos enteramos que fue visitada en1902 por un Lizárraga, un arriero local. Tiene que haber sido conocido mucho antes, porque, como hemos dicho anteriormente, Wiener, quien se encontraba en Ollantaytambo, en la década de los 70, habla de haber oído hablar de las ruinas en un lugar llamado “Matcho Picchu”, que no encontró.

Los indios que viven aquí dicen que han estado aquí por cuatro años. Ellos han plantado maíz y vegetales entre los escombros y en algunas de las terrazas. Una o dos familias viven en los edificios antiguos en los que se han construido techos. También hay tres cabañas de reciente construcción. El clima parece ser excelente. Nos dimos cuenta de cultivos de olluco papa blanca, maíz, caña de azúcar, frijol, chile, tomates, y una especie de aguaymanto o capulí.

Viajeros como los grandes Castelnau, el florido Wiener, y el pintoresco Marcou, que han ido al norte de Cuzco hasta el río Urubamba y más allá, debieron de evitar esta región, donde podrían haber encontrado más interés. El Urubamba no es navegable incluso para las canoas, en este punto, y está flanqueado por paredes tan verticales que viajar a lo largo de sus orillas era imposible hasta hace algunos años. Incluso intrépidos exploradores como Castelnau se vieron obligados a dar un rodeo largo y seguir un sendero que los llevaba pasar sobre nevados en los valles paralelos de Occobamba y Yanatili. Así fue que el valle del Urubamba desde Ollantaytambo hasta la plantación de azúcar de Huadquiña nos ofreció un terreno virgen, y por lo mismo fue en esta misma región que los Incas y sus predecesores le resultaba fácil vivir con seguridad. No sólo encontraron aquí toda una variedad de climas, valles tan profundos como para producir la preciosa coca, yuca, y plantaciones de los trópicos, y las pendientes suficientemente altas como para ser adecuadas para el maíz y las papas, con noches lo suficientemente frígidas como para congelar lo último en la aprobada forma aborigen, sino también un lugar de refugio prácticamente impenetrable.

Hace unos veinte años el gobierno peruano, reconociendo las necesidades de los emprendedores hacendados que estaban abriendo el valle inferior del río Urubamba, decidió construir un camino para mulas a lo largo de las orillas del río. El camino fue caro, pero ha permitido que la muy deseada coca y aguardiente sean enviados mucho más rápido y barato que del Valle de Santa Ana hacia el Cuzco, y se evita la necesidad de escalar  los pases peligrosos con nevada tan vívidamente descritos por Marcou y otros. Este nuevo camino nos ha permitido descubrir que los incas - o sus predecesores - han dejado aquí, en las hermosas tierras de Vilcabamba, testigos de piedra de su antigua civilización más interesante y extensa que cualquier otro encontrado desde los tiempos de los conquistadores. 

Es difícil describir a Machu Picchu. Las ruinas se encuentran en una cresta que termina en un pico magnífico, en la parte superior de las cuales se dice que son las ruinas de Huayna Picchu. Hay precipicios a ambos lados, y un gran número de terrazas, evidentemente para propósitos agrícolas. También hay acequias (cursos de agua de piedra alineada), aunque en la actualidad es un poco difícil de ver de dónde se llevó el agua. Hay tres pequeños manantiales aquí, pero los indios no conocen de ninguna corriente de agua. Ya que debe haber tenido un considerable suministro de agua para abastecer agua a los habitantes de un lugar tan grande como Machu Picchu, es posible que un canal de riego fuera llevado por muchas millas desde las montañas hasta algún punto desde el cual una fuente inagotable de agua se pudo asegurar.

 

Indians of the Chamana River

                                               Indígenas del rio Chamana

 

Hay una bañera bien hecha, una fuente con algunos orificios, y un cuarto para secarse con un asiento.El agua fue conducida a la casa de baño a través de un canal de piedra, sobre un bloque de piedra bien cortado. En la parte superior de la roca de granito gigante cerca de la casa de baño hay un edificio semicircular, hecha de bloques de casi rectangulares, que contiene en el interior nichos bien acabados. Debajo de tan grande roca hay una cueva forrada de piedra cuidadosamente labrada y conteniendo nichos muy grandes, el mejor y más alto que nunca he visto. Hay muchas escaleras hechas de bloques de granito. Una escalera se divide para permitir la inserción de un drenaje colector para el agua. Esta escalera conduce a un punto más alto de la cumbre, donde hay un lugar que he llamado la Plaza Sagrada.

En el lado sur de esta plaza hay terrazas pircadas con grandes bloques, al estilo de Sacsahuamán, y también alguna clase de bastión, semicircular, las piedras casi rectangulares cuidadosamente cortadas, algo así como los del conocido medio circular Templo del Sol, ahora  el Monasterio de los Dominicos en Cuzco. En el lado este de la Plaza Sagrada están las paredes de un edificio rectangular, de veintinueve pies de largo y treintisiete pies de ancho, que contiene nichos y los cilindros de proyección que de muchas maneras se asemejan a los edificios de Choqquequirau. Tiene dos puertas del lado hacia la plaza, pero sin ventanas.

 

A window on the semicircular building

Una ventana en el edificio semi circular

En el lado oeste es una estructura notable, realmente megalítica, totalmente abierto en el lado de la Plaza, y enteramente cerrada en los otros tres lados. Las medidas interiores de este edificio son 25.9 x 21 pies. Como en el caso de todos los otros edificios, el techo ha desaparecido. Está hecha de bloques de granito blanco, dispuestos en niveles. Las piedras en el nivel inferior son mucho más grandes que las de cualquiera de los otros niveles. Un bloque del nivel inferior mide 9.6 pies de largo, y otro, 10.2 pies y un tercero, 13.2 pies. Como se verán en las fotografías, son considerablemente más altos que un hombre, y cerca de 2.8 pies de grueso. Los niveles superiores  son de bloques casi rectangulares, mucho más pequeños, pero con una precisión de corte indescriptible, y encajan como cuando un tapón de vidrio se coloca en una botella. La característica distintiva de este edificio es que los terminales de las paredes no son verticales, pero proyectados en un ángulo obtuso. En el punto del ángulo la piedra fue cortada, al parecer para admitir una gran viga de madera, que probablemente se extendió a través del frente de la estructura hasta el punto del ángulo en el otro extremo de la pared. Esto pudo haber sido utilizado para sostener el techo, o para bajarla en manera de partes, como un techo plegable. Este edificio se alinea con  pequeños nichos, bien alto fuera del alcance, y hecho con gran cuidado y precisión. En el centro de la pared del fondo, y cerca del piso, está la piedra más grande de todas, que mide 14.1 metros de largo, y parece haber sido un asiento alto o un altar.

 

Plan of Machu Picchu

                                                Plano de Machu Picchu

 

Desde la Plaza Sagrada hay una magnífica vista a ambos lados, hacia el norte una masa de gigantescas montañas cubiertas de bosques, con picos coronados de nieve, y al sur con el ensanchado valle de Urubamba, con el rio ondulante en su fondo, protegido a ambos lados por montañas escarpadas. En la parte más alta de la cumbre  hay una estructura pequeña, cuidadosamente construida de bloques rectangulares, con nichos bien hechos. Cerca de esto está una gran roca, tallada que se conoce como la piedra Intihuatana, supuesta por algunos como un reloj solar. Tiene escalones tallados en ella, y se encuentra en muy buen estado  de conservación.

Directamente debajo de la Plaza Sagrada las terrazas se extienden hasta una gran plaza en forma de herradura, evidentemente, una zona antigua de juegos, posiblemente un campo agrícola. En el otro lado de esto hay muchas casas de menor importancia, aunque bien construidas y contiguas entre sí. Muchas de las casas son de construcción simple. Algunos tienen terminales de techos a dos aguas. Casi todos tienen nichos. Algunos son de mano de obra muy fina, tan finas como cualquier otra en el Cuzco. El material utilizado es de granito casi uniformemente blanco. El acabado es exquisito, y los bloques están ensamblados juntos con una precisión que supera a la descripción. El trabajo es del mismo carácter que despertó la maravilla de los conquistadores españoles. Algunas de las estructuras son bien cuadradas, como los palacios de Cuzco. Otros tienen nichos que se asemejan a los mejores de Ollantaytambo. Bloques cilíndricos de piedra, que sobresalen de la pared, son comunes, tanto dentro como fuera de la estructura. En general son más grandes y mucho más mejores  que los de Choqquequirau. En lugares las ruinas son casi laberintos. El plano da una mejor idea de lo que puede ser expresado en palabras sobre la extensión y el carácter de Machu Picchu.

En el lado norte de la Plaza Sagrada hay otra estructura, algo parecido a lo descrito como del lado oeste, en la que el lado de la plaza está completamente abierto. Afuera del edificio hay piedras cilíndricas que sobresalen de la pared. Enormes piedras fueron empleadas en el nivel inferior, como en el edificio similar del lado oeste de la plaza, y sus extremos, es decir, los extremos de las paredes laterales son seguidos en un ángulo obtuso, como en la otra estructura. Similarmente, el punto del ángulo contiene un agujero cortado dentro de la piedra, evidentemente, con la intención de permitir la admisión de una viga de madera bien grande. A fin de apoyar esta viga, que se extendía de un extremo del edificio al otro, un solo bloque fue levantado, a medio camino entre los extremos, y destajado en la parte superior, a fin de permitir la viga, o los extremos de dos vigas si fueron utilizados, para descansar sobre ella. Esta estructura tiene una medición interna de 14.9 x 33.7 pies. Su característica más llamativa es su fila de remarcables ventanas. Tres ventanas grandes, de 3.1 metros de ancho y cerca de 4 pies de alto, están puestas dentro de la pared del fondo, y miran hacia afuera en una prospectiva magnífica de las montañas cubiertas de selva. En ningún otro lugar del Perú he visto a un edificio antiguo, cuya  característica más notable  sea la presencia de tres grandes ventanas. ¿Puede ser que esta característica única que nos ayude a resolver el enigma de esta maravillosa ciudad de granito blanco? 

Sir Clements Markham, en su reciente y valioso libro  sobre los incas del Perú, dedica un capítulo a una cosa mítica  que fue referida a todos los cronistas españoles por sus informantes nativos, que él cree es la versión fabulosa de un acontecimiento histórico distante. El fin de la primera civilización megalítica se afirma que han sido causados por una gran invasión desde el sur, posiblemente por los barbados de las pampas Argentinas. Todo el país se quebró en la anarquía y el salvajismo retornó, iniciándose un período de barbarie medieval. Un resto de la gente altamente civilizada se refugió en el distrito llamado Tamputocco, donde algunos restos de la antigua civilización fueron protegidos de los invasores por el carácter inaccesible del lugar. Aquí los fugitivos se multiplicaron. Sus descendientes fueron más civilizados y más poderosos que sus vecinos, que con el tiempo se coronaron, y comenzaron a adquirir un mejor y más amplio territorio. Cuenta la leyenda que de una colina con tres aberturas o ventanas vinieron tres tribus. Estas tribus eventualmente se establecieron en el Cuzco y fundaron el Imperio Inca. Tampu significa "taberna" y toco "ventana".

 

The middle window in the Temple of the Three Windows

La ventana del medio del Templo de las Tres Ventanas

A los españoles les dijeron que Tamputocco no estaba lejos del Cuzco, en un lugar llamado Paccaritampu, pero el lugar exacto de Tamputocco es incierto. Hasta el momento no se ha localizado ningún lugar que responda dicha descripción. Me parece que hay una posibilidad de que el refugio de estos fugitivos pre-inca  fue aquí, en las montañas de Vilcabamba, y que Machu Picchu es el Tamputocco original, aunque esto es contrario a la aceptada ubicación.

 

Niches in one of the larger buildings

Nichos en uno de los edificios más grandes

Ciertamente, esta región estuvo bien equipada por la naturaleza para ser un refugio, sin duda, aquí tenemos evidencias de la ocupación megalítica, y aquí en Machu Picchu es una "taberna" con tres ventanas. Una vista tomada desde abajo de este Templo de las Tres Ventanas hace que sea fácil sugerir que se trataba de la cumbre con las tres aberturas o ventanas referidas en el mítico del origen del imperio Inca. Puedo estar completamente equivocado en esto, y tendré que esperar con interés el descubrimiento de cualquier otro lugar que encaje muy bien con la descripción de Tamputocco, desde donde vinieron los Incas. 

Mientras tanto, parece probable que Machu Picchu, descubierto mientras se buscaba la última capital de los Incas, fue la primera, la capital desde la cual los Incas comenzaron aquella carrera gloriosa del imperio que eventualmente abarcó una gran parte de América del Sur.

 

"Se ama a un país conociéndolo y haciéndolo conocer"

Traducido del Ingles∗ por Carol C Vera, Julio 2011

Compilado por Jesus Cabrera Zegarra, Julio 2011

De la Revista Mensual Harpers, 1912. Colección privada

 

 

 

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